Calaveritas literarias: qué son, su origen y cómo se escriben
Qué son las calaveritas literarias, por qué las fuentes no coinciden en su origen (1792, 1879 o 1890) y cómo escribir una con versos de ocho sílabas.
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Foto: Guadalupe Posada (Wikimedia Commons) / Public domainLas calaveritas literarias son versos breves y burlones que en México se escriben en vísperas del Día de Muertos para «matar» en rima a alguien que sigue vivo. El PUEDJS de la UNAM las describe como una expresión de la lírica popular que combina humor, sátira e ironía para representar la muerte de manera lúdica[1]. La forma clásica pide versos de ocho sílabas agrupados en estrofas de cuatro[2].
Fuentes oficiales, universitarias y de prensa, consultadas el 20 de octubre de 2026.
Lo esencial
- Son versos satíricos sobre la muerte de personas vivas y conocidas por quien los lee.
- Las fuentes no coinciden en el origen: la UNAM, citada por El Informador, lo remonta a una obra de 1792, y la DGSIAP fecha las primeras calaveras publicadas en 1879, en Guadalajara.
- Forma tradicional: estrofas de cuatro versos octosílabos con rima consonante.
- José Guadalupe Posada creó la Calavera Garbancera, que Diego Rivera bautizó como Catrina.
- Se escriben para el Día de Muertos, el 1 y 2 de noviembre.
Qué es una calaverita literaria
La víctima de una calaverita sigue viva y casi siempre la conocen todos los que van a leerla. La Secretaría de Cultura habla de la costumbre de escribir «ingeniosos versos alusivos a la muerte de personajes conocidos que aún viven»[5]. El Informador las define como «epitafios satíricos, textos breves y llenos de humor»[6].
El destinatario cambia según quién escribe. Para el PUEDJS, sirven para celebrar a «figuras relevantes en cualquier ámbito, ya sea familiar o popular»[1]: puede ser la tía que llega tarde a todo o el presidente municipal.
Juan Domingo Argüelles, en declaraciones recogidas por la Gaceta UNAM, es más tajante: «si en México hay un subgénero de poesía tradicional satírica, es el de las calaveras»[2]. Pide versos «festivos, pero imprescindiblemente satíricos, para nada lisonjeros», y sostiene que las auténticas concentran «una devastadora crítica social e individual»[2].
¿Calavera o calaverita?
Los dos nombres circulan. La Gaceta UNAM y la DGSIAP de la Secretaría de Agricultura escriben «calaveras literarias»; el PUEDJS y la Secretaría de Cultura prefieren el diminutivo, y El Informador alterna las dos formas.
De dónde vienen las calaveritas literarias
¿Quién escribió la primera? Las instituciones que estudian el tema dan respuestas distintas, y la UNAM, según El Informador, admite que las fechas de origen «son poco precisas»[6].
Antes del verso, la imagen
El Archivo General de la Nación (AGN) rastrea la calavera desde mucho antes de que rimara. Ubica sus primeras representaciones en los llamados tzompantli prehispánicos y explica que en el arte virreinal su función era «recordar lo fugaz de esta vida»[4].
En el siglo XIX, según el AGN, la imagen de la calavera entró al «lenguaje público, crítico y satírico de la incipiente prensa mexicana»[4]. El ejemplo que da es El Calavera, un semanario que Juan R. Navarro editó durante la primera mitad de 1847 y que tuvo una calavera como personaje principal; para el archivo, es la publicación mexicana más antigua en la que se registra la calavera como caricatura[4].
La Secretaría de Cultura describe un cambio paralelo en el culto a los muertos, que mezcla elementos precolombinos y europeos y que con el tiempo adquirió «un tono festivo e incluso burlesco»[5].
Quién dice qué
| Fuente | Qué propone como origen | Fecha |
|---|---|---|
| UNAM, citada por El Informador | «La portentosa vida de la muerte», del franciscano fray Joaquín Bolaños | 1792 |
| AGN | El semanario El Calavera, de Juan R. Navarro, con la calavera como caricatura (registro visual) | Primera mitad de 1847 |
| DGSIAP (Agricultura) | Inscripciones burlescas; primeras calaveras publicadas en el periódico El Socialista, en Guadalajara | Siglo XIX; 1879 |
| Juan Domingo Argüelles (Gaceta UNAM) | Últimos años del siglo XIX; «La calavera tapatía», de Manuel Manilla, entre los primeros y mejores ejemplos | 1890 |
Las fechas no cuadran. La versión más antigua es la que la UNAM, según El Informador, atribuye a fray Joaquín Bolaños, cuyo libro «La portentosa vida de la muerte» se publicó en 1792[6]. La DGSIAP dice que estos versos nacieron en el siglo XIX «a modo de inscripciones burlescas» y que los primeros se publicaron en El Socialista en 1879, en Guadalajara[3].
Argüelles coincide en el siglo, pero lo acota a sus últimos años[2]. Dos de las versiones remiten a Guadalajara: la de El Socialista y, por el gentilicio del título, la de «La calavera tapatía». Pero la DGSIAP no dice qué calaveras publicó El Socialista ni quién las firmó, y ninguna de las fuentes explica cómo pasó el nombre de la calavera del grabado al verso.
Para ubicar esas décadas, repasa cómo era México en los años de El Socialista.
Manilla, Posada y la Catrina
La calavera de imprenta tuvo dos nombres clave. El grabador Manuel Manilla, según el AGN, hizo de la muerte uno de sus principales sellos dentro de la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo[4].
José Guadalupe Posada alcanzó su mayor desarrollo artístico al trasladarse a la Ciudad de México en 1888, de acuerdo con el AGN, que cita un cálculo de Héctor Olea de unos 9,000 grabados, incluido su «vasto panteón de personajes de calaveras»[4]. Posada murió el 20 de enero de 1913 «de manera repentina y desapercibida»[4] (una despedida muy discreta para quien llenó de calaveras la prensa de su tiempo).
De ese panteón salió la figura más conocida. El AGN explica que el nombre original de la Catrina era Calavera Garbancera[4], y la DGSIAP precisa que la creó Posada y la bautizó Diego Rivera[3], quien la incluyó en «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central»[4]. El contexto de esos años está en cómo era México en la época de Posada.

Censura y burla a los de arriba
Los versos incomodaron. La DGSIAP afirma que «frecuentemente fueron censuradas e incluso hasta destruidas»[3]. El Informador atribuye la represión de sus primeros años a la mención de «algo tan polémico como la muerte» (curioso, en un país que pone ofrendas) y cuenta que a fines del siglo XIX los periódicos las publicaban como burla a las altas clases sociales[6].
Qué significa reírse de la muerte
El AGN recurre a Octavio Paz para explicar la relación del mexicano con la muerte: «la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja»[4]. El PUEDJS pone el acento en el juego y habla de representar la muerte «de manera lúdica»[1].
Argüelles mira el lado filoso y lamenta lo que pasó con el género, porque a su juicio las calaveras «terminaron por alabar, celebrar y festejar las dudosas virtudes de los calavereados»[2]. La crítica, según él, se volvió elogio.
Y esa diferencia pesa a la hora de escribir: con ese criterio, una calaverita que solo halaga se aleja de las auténticas.
Cómo se escribe una calaverita literaria
Argüelles resume la métrica tradicional en la Gaceta UNAM: versos de ocho sílabas cada uno, «es decir, octosilábicos», en estrofas de cuatro versos y «con rimas consonantes en al menos dos versos alternados»[2]. Hay rima consonante cuando coinciden vocales y consonantes desde la última vocal acentuada, como en «Leonor» y «temor».
- Elige a la persona. Tiene que estar viva y ser conocida por quienes van a leer el verso, como indica la Secretaría de Cultura[5].
- Busca un rasgo para la burla: una manía, una frase repetida.
- Haz que la Muerte llegue por esa persona; la Catrina sirve de personaje.
- Cuenta las sílabas en voz alta hasta que cada verso suene con ocho.
- Agrupa los versos en estrofas de cuatro y haz rimar al menos el segundo con el cuarto.
- Remata con una salida que deje mal parado al personaje, sin lisonja.
Un ejemplo de una sola estrofa, con la burla puesta en la tarea:
Llegó la Muerte al salón / por la profe Leonor; / pero al ver tanta tarea / se regresó con temor.
El segundo y el cuarto verso riman en «-or»; el primero y el tercero quedan libres, algo que la regla de Argüelles permite. La hoja suelta de Posada muestra cómo se imprimían: versos en columnas junto a figuras de esqueletos.

Cómo se vive la tradición hoy
Las calaveritas se escriben en vísperas del Día de Muertos[3], que en México se celebra el 1 y 2 de noviembre tras la llegada de los españoles, según la Secretaría de Cultura[5].
El nombre se cruza con otra costumbre, la de «pedir calaverita»: la Secretaría de Cultura recuerda que antes se acostumbraba rezar previo a la entrega de fruta o pan de muerto[5].
Sobre el reconocimiento internacional, las fuentes dan dos fechas. La Secretaría de Cultura dice que la UNESCO distinguió al Día de Muertos el 7 de noviembre de 2003 como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad[5], mientras que la Gaceta UNAM y El Informador fechan en 2008 su declaratoria como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad[2][6].
Fuentes
- PUEDJS, UNAM, «Calaveritas 2024». Consultado el 20 de octubre de 2026.
- Gaceta UNAM, «Megaofrenda virtual de la UNAM, en tercera dimensión». Consultado el 20 de octubre de 2026.
- DGSIAP (Secretaría de Agricultura), «Calaveras literarias: versos que se escriben en vísperas del día de muertos». Consultado el 20 de octubre de 2026.
- Archivo General de la Nación, «La resignificación de la imagen de la calavera en México». Consultado el 20 de octubre de 2026.
- Secretaría de Cultura, «El culto a los muertos, costumbre que se remonta a la época prehispánica». Consultado el 20 de octubre de 2026.
- El Informador, «Día de Muertos 2025: el origen de las calaveritas literarias», 1 de noviembre de 2025. Consultado el 20 de octubre de 2026.
Fotos de Wikimedia Commons: José Guadalupe Posada (Public domain), las tres.
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Preguntas frecuentes
¿Cuántas sílabas tiene cada verso de una calaverita literaria?
Según Juan Domingo Argüelles, citado por la Gaceta UNAM, la calavera tradicional usa versos de ocho sílabas, es decir, octosílabos. Van agrupados en estrofas de cuatro versos, con rima consonante en al menos dos versos alternados, y el tono tiene que ser festivo y satírico, nunca lisonjero.
¿Quién inventó las calaveritas literarias?
No hay un autor único. La UNAM, citada por El Informador, da el mérito a fray Joaquín Bolaños por «La portentosa vida de la muerte», de 1792. La DGSIAP ubica las primeras calaveras publicadas en El Socialista, en Guadalajara, en 1879, y Argüelles las sitúa a fines del siglo XIX.
¿Quién creó a la Catrina?
La creó José Guadalupe Posada con el nombre de Calavera Garbancera, según el Archivo General de la Nación. La DGSIAP indica que Diego Rivera la bautizó como Catrina, y el pintor la incluyó en su obra «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central».
¿Qué significa pedir calaverita?
Es una costumbre del Día de Muertos que comparte el nombre con los versos. Según la Secretaría de Cultura, antes se acostumbraba rezar antes de recibir fruta o pan de muerto. La celebración de los difuntos en México ocurre el 1 y 2 de noviembre y mezcla elementos precolombinos y europeos.
Escrito por
Redacción Viva México
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