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Pan de muerto: origen, significado y variedades regionales

El pan de muerto tiene tres versiones de origen según INPI, INAH y Agricultura. Su lugar en la ofrenda y los panes de Mixquic, Texcoco, Oaxaca y Michoacán.

Por Redacción Viva MéxicoGuías de viaje por México
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Canasta de mimbre con una pila de panes de muerto cubiertos de azúcar, sobre una tela blancaFoto: Gobierno CDMX (Wikimedia Commons) / CC0

El pan de muerto es el pan dulce que se coloca en las ofrendas de Día de Muertos. Se hace con harina de trigo, azúcar y huevo, y en su forma más conocida es redondo y lleva encima tiras de masa en forma de huesos[6][1]. Sobre su origen, las fuentes oficiales dan versiones distintas: el INPI lo liga con panes ceremoniales prehispánicos, el INAH con los panes que imitaban reliquias en los reinos de León, Aragón y Castilla y la Secretaría de Agricultura con un pan de la época de la Conquista que simbolizaba un corazón.

Fuentes oficiales e institucionales (INPI, INAH, Secretaría de Agricultura, UNESCO y la revista Arqueología Mexicana), consultadas el 21 de octubre de 2026.

Lo esencial

  • La Secretaría de Agricultura lo cuenta entre los componentes más importantes de las ofrendas a los Fieles Difuntos.
  • El INPI lo liga con panes ceremoniales prehispánicos: el papalotlaxcalli o «pan de mariposa» y el huitlatamalli, una especie de tamal.
  • Para el INAH, el Día de Muertos viene de fiestas católicas europeas que llegaron a México en el siglo XVI, y el pan de muerto tiene antecedentes en esas fiestas.
  • Cada región lo hace distinto: pan conejo en Texcoco, pan de yema en Oaxaca, golletes en Puebla.
  • Se celebra cada año el 1 y el 2 de noviembre; la ofrenda a los niños va el 31 de octubre.

Qué es y cómo es

Harina de trigo, azúcar y huevos. Son los ingredientes principales que enumera la Secretaría de Agricultura, que agrega que el pan generalmente se adorna con ajonjolí o se cubre de azúcar, a veces perfumada con naranja y anís[6]. Para esa dependencia, el más tradicional es el cubierto de azúcar.

En la Ciudad de México y el Estado de México domina lo que el INPI llama «el pan de muerto clásico»: redondo, adornado con canillas hechas de su propia masa y espolvoreado con azúcar blanca[1]. En algunos lugares se le conoce como hojaldra.

Un pan de muerto redondo, con tiras de masa en forma de huesos y azúcar encima, servido en un plato blanco
Pan de muerto mexicano. Foto: Fluence, Wikimedia Commons, dominio público.

Su lugar en la ofrenda

La Secretaría de Agricultura lo considera uno de los componentes más importantes de las ofrendas dedicadas a los Fieles Difuntos[6]. En el Xantolo de la Huasteca, el INAH lo registra junto a los tamales y el chocolate[4]. Y en la ofrenda del 31 de octubre, dedicada a los «angelitos», Arqueología Mexicana menciona panecitos al lado de flores blancas, juguetes, veladoras y platos con dulces[3].

Los demás elementos y su significado están en la nota sobre el altar de muertos.

De dónde viene: versiones atribuidas

Las fuentes oficiales no coinciden.

FuenteOrigen que proponePan o costumbre de referencia
INPICeremonias prehispánicasPapalotlaxcalli y huitlatamalli
INAH (Victor Joel Santos Ramírez)Fiestas católicas de la Europa medieval, llegadas en el siglo XVIPanes que imitaban reliquias en León, Aragón y Castilla
Arqueología Mexicana (Lilian Scheffler)Creencias prehispánicas e ideas de conquistadores y frailes«Pan de muerto» en Salamanca y León; «pan de ánimas» en Segovia
Secretaría de AgriculturaÉpoca de la ConquistaPan de trigo con azúcar roja que simbolizaba un corazón

El antecedente prehispánico, según el INPI

Para el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, las ofrendas de muertos tienen su origen en las culturas prehispánicas, y en ellas casi todo era de amaranto, porque se le consideraba un alimento especial[1]. El INPI cita a fray Diego de Durán, quien describe cómo, con una mezcla de amaranto y miel de avispa o de maguey (el tzoalli), se hacía un gran ídolo a imagen de Huitzilopochtli.

Había un pan exclusivo de la ceremonia: el papalotlaxcalli o «pan de mariposa». El INPI lo describe como una especie de tortilla a la que se le imprimía un sello en forma de mariposa sobre la masa todavía cruda[1]. Como equivalente del pan de muerto, señala el huitlatamalli, una especie de tamal.

El INAH, aunque sostiene otra tesis sobre el origen de la fiesta, registra dos veintenas mexicas dedicadas a los muertos: la octava, Miccailhuitontli (Fiesta pequeña de los muertos), y la novena, Huey Miccailhuitl (Gran fiesta de los muertos)[2].

Las fiestas europeas, según el INAH

Victor Joel Santos Ramírez, autor de un artículo del INAH, rechaza el origen prehispánico del Día de Muertos[2]. Según su texto, las festividades del 1 y 2 de noviembre surgieron en la Europa medieval y las instituyó la Iglesia católica. La cronología que da el INAH es esta:

  1. Hacia el año 835, el papa Gregorio IV fijó la fiesta de Todos los Santos el 1 de noviembre.
  2. En 998, San Odilón, abad de Cluny, instauró el Día de Muertos el 2 de noviembre.
  3. En el siglo XVI, las dos festividades llegaron a México.
  4. Entre 1535 y 1540, Motolinía dejó testimonio de ofrendas a los difuntos.
  5. Durante el cardenismo (1934-1940), según Elsa Malvido, citada por el INAH, las fiestas fueron «reinventadas».

El vínculo con el pan está en las reliquias. En los reinos católicos de León, Aragón y Castilla se elaboraban panes que las imitaban, y los huesos de los santos se representaban como canillas con miel[2]. En México, ese papel lo tuvieron los alfeñiques de las monjas de Santa Clara y San Lorenzo.

Por eso el INAH incluye el pan de muerto, junto con el papel picado, las frutas de temporada y los alimentos preparados, entre los componentes que tienen antecedentes en las fiestas europeas. Su lectura habla de una síntesis entre prácticas indígenas y culto católico, en lugar de un sincretismo.

Arqueología Mexicana recoge datos de investigadores hispánicos que también apuntan a la península: en Salamanca y León se repartía «pan de muerto» entre los pobres, y en Segovia se daba «pan de ánimas» el día de los Fieles Difuntos[3]. En el siglo XVI, añade la revista, se hacía una visita anual al cementerio y se colocaban pan, vino y flores en las sepulturas. Lilian Scheffler, autora del artículo, ubica los antecedentes de la fiesta actual tanto en las creencias prehispánicas como en las ideas que trajeron los conquistadores y los frailes evangelizadores.

La versión del corazón, según Agricultura

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural sitúa el origen del pan de muerto en la época de la Conquista, cuando los españoles, espantados por los sacrificios humanos, elaboraron un pan de trigo bañado en azúcar pintada de rojo[6]. Según la dependencia, ese pan simbolizaba un corazón y la sangre del sacrificado.

Pero el texto no dice en qué año ocurrió ni quién lo horneó por primera vez.

La UNESCO, que inscribió la fiesta en 2008, la describe como una fusión de ritos religiosos prehispánicos y fiestas católicas[5].

Qué significan sus formas y colores

¿Por qué lleva huesos encima? El INPI responde que las canillas del pan clásico, que simulan huesos, sustituyeron al Zompantli[1]. El INAH, en cambio, describe en los reinos de León, Aragón y Castilla panes que imitaban reliquias, con los huesos de los santos como canillas con miel[2].

El color tiene dos lecturas. Agricultura habla del azúcar roja como símbolo de la sangre[6]; el INPI dice que el azúcar rosa de algunos panes recuerda el uso ceremonial del color rojo en la época prehispánica[1]. Los significados regionales que recoge el INPI son más específicos:

  • Mixquic: panes en forma de mariposa, porque se creía que, al morir, las niñas se convertían en mariposas.
  • Michoacán: «la rodilla de Cristo», un pan redondo reventado, con azúcar rosa, que representa las heridas de Cristo.
  • Oaxaca: el azúcar con acabado de porcelana representa la cara del muerto, adulto o niño.
  • Hidalgo: un pan hecho con arena de hormiguero recuerda el mito de Quetzalcóatl, que bajó al inframundo para tomar los huesos que dieron origen a la humanidad; la «rosca de la vida», con canillas de manteca, se parece a los panes de masa que se hacían en honor al dios Omacatl.

Variedades regionales

El mapa que traza el INPI va de rosquitas a figuras humanas[1]. En Baja California, Coahuila, Chihuahua y Jalisco registra panes que pesan desde 60 gramos hasta 2 kilos.

LugarPanCómo es
Ciudad de México y Estado de MéxicoPan de muerto clásico u hojaldraRedondo, con canillas de su propia masa y azúcar blanca
Mixquic (Ciudad de México)Despeinadas y panes de mariposaRosquitas de azúcar colorada; pan con azúcar, ajonjolí y granillo
Texcoco (Estado de México)Pan conejoCon manteca, nuez, guayaba y canela
HidalgoPan con arena de hormiguero y «rosca de la vida»La rosca lleva huesos o canillas de manteca
Huasteca de HidalgoPan del Xantolo«Compañero obligado» de la fiesta
Michoacán«La rodilla de Cristo»Redondo, reventado, con azúcar rosa
MorelosPan antropomorfoBrazos a los lados (en otras regiones, cruzados)
OaxacaPan de yemaCon o sin ajonjolí; cara de azúcar con acabado de porcelana
PueblaGolletesRoscas adornadas con colores
Baja California, Coahuila, Chihuahua y JaliscoPan tradicionalRedondo u ovalado, individual o familiar, de 60 gramos a 2 kilos

El INPI termina su recuento con una advertencia: en el resto del país se elaboran muchos otros tipos que serían difíciles de incluir en una descripción breve[1] (una forma elegante de reconocer que la tabla siempre queda corta).

Montón de panes de forma alargada y dorada en una canasta de mimbre, en un puesto de Coyoacán
Panes en un puesto de Coyoacán, Ciudad de México, durante el Día de Muertos. Foto: Cristina Zapata Pérez, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.

Cómo se vive hoy

La UNESCO inscribió en 2008 la fiesta indígena dedicada a los muertos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad[5]. Según el organismo, la celebración conmemora el regreso transitorio a la Tierra de familiares y seres queridos fallecidos, y tiene lugar cada año entre finales de octubre y principios de noviembre.

Para el INAH, «Día de Muertos» es un término genérico que abarca el Día de Todos Santos, el 1 de noviembre, y el de los Fieles Difuntos, el 2 de noviembre[4]. La celebración cae cada año el 1 y el 2 de noviembre, con la ofrenda a los niños el 31 de octubre, según el calendario que describe Arqueología Mexicana[3]. El micrositio del INAH sobre Día de Muertos incluye un video titulado «Pan de muerto: origen y evolución»[4].

Las otras tradiciones de la temporada tienen nota propia: las calaveritas literarias y la Catrina.

Calendarios regionales

  • Xantolo, en la Huasteca: del 30 de octubre al 2 de noviembre, con pan de muerto, tamales y chocolate en la ofrenda[4].
  • Hanal Pixán: del 31 de octubre al 2 de noviembre.
  • Pátzcuaro: la ofrenda a las almas se conoce como Animecha Kejtzitakua.

En la Huasteca de Hidalgo, el INPI lo resume en una línea: durante el Xantolo, el pan es el compañero obligado de la fiesta[1].

Fuentes

  1. Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), «El origen del pan de muerto y las variedades regionales actuales», 25 de octubre de 2019. Consultado el 21 de octubre de 2026.
  2. Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Victor Joel Santos Ramírez, «El origen del Día de Muertos», 20 de octubre de 2023. Consultado el 21 de octubre de 2026.
  3. Arqueología Mexicana, Lilian Scheffler, «Ofrendas y calaveras. Celebración de los días de Muertos en el México actual», núm. 40, pp. 58-61. Consultado el 21 de octubre de 2026.
  4. Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), «Día de Muertos». Consultado el 21 de octubre de 2026.
  5. UNESCO, «Indigenous festivity dedicated to the dead». Consultado el 21 de octubre de 2026.
  6. Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, «Pan de muerto, una ofrenda para los difuntos», 1 de noviembre de 2019. Consultado el 21 de octubre de 2026.

Fotos de Wikimedia Commons: Gobierno CDMX (CC0), Fluence (dominio público), Cristina Zapata Pérez (CC BY-SA 4.0).

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Preguntas frecuentes

¿Qué significan los huesos y el color del pan de muerto?

Según el INPI, las canillas del pan clásico simulan huesos y sustituyeron al Zompantli; el azúcar rosa de algunos panes recuerda el uso ceremonial del color rojo en la época prehispánica. La Secretaría de Agricultura da otra lectura: el primer pan, bañado en azúcar pintada de rojo, simbolizaba un corazón y la sangre del sacrificado.

¿El pan de muerto es de origen prehispánico o español?

Las fuentes oficiales difieren. El INPI lo vincula con panes ceremoniales prehispánicos como el papalotlaxcalli y el huitlatamalli. El INAH sostiene que las fiestas del 1 y 2 de noviembre vienen de la Europa medieval y que el pan de muerto tiene antecedentes europeos. La UNESCO describe la fiesta como una fusión de ritos prehispánicos y católicos.

¿Cuáles son los ingredientes principales del pan de muerto?

La Secretaría de Agricultura menciona como ingredientes principales la harina de trigo, el azúcar y los huevos. Generalmente se adorna con ajonjolí o se cubre de azúcar, a veces perfumada con naranja y anís. Para esa dependencia, el más tradicional es el que va cubierto de azúcar.

¿Cuándo se pone el pan de muerto en la ofrenda?

Según Arqueología Mexicana, las celebraciones son el 31 de octubre y el 1 y 2 de noviembre; el 31 se dedica a los niños, con panecitos, dulces y juguetes. Para el INAH, Todos Santos es el 1 de noviembre y Fieles Difuntos el 2 de noviembre, cada año. En el Xantolo de la Huasteca, la fiesta empieza el 30 de octubre.

Escrito por

Redacción Viva México

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