Viva Mexico

Colima: relax en la Ciudad de Las Palmeras

Si estás planificando tus próximas vacaciones y quieres alejarte del estrés tenemos un destino alejado de las muchedumbres y el caos. Se trata de un rincón de México menos célebre que Cancún, Acapulco o Playa del Carmen, pero igual de atrapante y seductor. Descubre los encantos de Colima y embárcate hacia una aventura imperdible.

Es importante destacar que este destino en las últimas horas se encuentra en oferta gracias a estos precios bajísimos que ofrece esta conocida aerolínea. Ten en cuenta que tienes incluido el bolso de mano que no puede superar los 10 kilogramos de peso y también tienes facilidades si deseas viajar con tu mascota. Otro beneficio de Aeromar es que en el Aeropuerto de Ciudad de México tendrás acceso al salón exclusivo en la terminal 2 para descansar antes del vuelo o durante la conexión.

Antes de describir cada una de las excursiones hay que destacar los buenos precios en vuelos hacia este destino: MXN$3.062 partiendo desde Ciudad de México y abonando en hasta 18 meses con tarjetas de crédito. Teniendo en cuenta que obtendrás un buen ahorro en el aéreo, es recomendable que te hospedes en alguno de los hoteles del centro, muy similares en cuanto a servicios y precios a estos hoteles en Guanajuato.

Colima es uno de los estados más pequeños del país, pero tiene infinidad de excursiones y rincones que vale la pena recorrer. Emplazado sobre la costa del Pacífico, Colima combina el ritmo tranquilo del centro con paisajes espectaculares y muy diversos: bahías, playas, bosques de palmeras y hasta el nevado de Colima y el volcán de fuego que todavía permanece en actividad.

En el centro de la ciudad, el andador Constitución es el sitio más destacado para pasear calles de adoquines, en medio de la arquitectura colonial. Allí podrás comprar las mejores artesanías hechas a mano por artistas y a precios realmente accesibles. En este pasaje tendrás bancas para descansar o disfrutar del atardecer, tiendas comerciales, bares para tomar las mejores meriendas o tragos y hasta deleitarte con la mejor cerveza artesanal. El recorrido por el centro continúa con la Basílica Menor, que fue bendecida por Juan Pablo II. Si lo que buscas es sólo ir de compras, el Mercado Álvaro Obregón es el área más grande para la compra de frutas, verduras, artesanías y comidas típicas de México a lo largo de innumerables pasillos.

Ecoturismo en Colima

Tienes todo tipo de actividades al aire libre. En La Campana tienes una zona arqueológica perteneciente a los antepasados teotihuacanos donde verás de cerca las tumbas, edificios que fueron centros de ofrendas, estructuras religiosas y estructuras de desagües que supieron funcionar durante la época prehispánica.

El Volcán de Colima es uno de los sitios más icónicos de la ciudad. Se trata de uno de los pocos de México que se mantiene activo y uno de los de mayor actividad a lo largo de la historia. El Volcán de Fuego como lo apodan los lugareños, tiene casi 4 mil metros de altura y tiene su mejor temporada de visitas entre noviembre y marzo. En la parte baja del Volcán se puede acampar en la laguna Carrizalillo. Para los valientes existe la posibilidad de ascender hasta el volcán a través del poblado de Atentique, en un primer tramo, y luego escalando hasta El Playón. También podrás adquirir algunos productos típicos de la zona en las pequeñas tiendas.

Saliendo del volcán, Colima también tiene destinos de playa y arena blanca: Playa el Paraíso, con aguas color turquesa y se encuentra a 100 metros de El Paraíso. En la Boquita tendrás muchísimas tiendas para comer al paso y también rentar alguna de las excursiones para rentar una tabla de surf, esnórquel o windsurf. Playa del Oro es otra de las playas de Colima, aunque en este caso es un rincón con mayor calma y repleto de misterios ya que cuenta la leyenda que en el fondo de las aguas hay tesoros escondidos.

La Bahía de Manzanillo tiene una serie de playas que se continúan unas con otras: Ventana, El Viejo, Playa Azul, Las Hadas y La Escondida son algunas de ellas. En todas puedes nadar o comer en los restaurantes con vistas al mar.